La muerte de Nemesio Oseguera Cervantes, alias “El Mencho”, marcó el fin de una de las trayectorias más influyentes del narcotráfico en México durante las últimas dos décadas. Fundador del Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG), Oseguera construyó una de las organizaciones criminales con mayor expansión territorial y proyección internacional.
Orígenes
Nemesio Oseguera Cervantes nació en 1966 en el estado de Michoacán, en una zona rural con alta migración hacia Estados Unidos. En su juventud viajó a territorio estadounidense, donde fue detenido por delitos relacionados con drogas y posteriormente deportado a México.
Ascenso en el narcotráfico
Tras su regreso, Oseguera se integró al Cártel del Milenio, organización que operaba en el occidente del país. Después de la captura de varios de sus líderes a finales de la década de 2000, surgió una fractura interna que dio origen a una nueva estructura criminal: el Cártel Jalisco Nueva Generación.
Bajo su liderazgo, el CJNG consolidó presencia en Jalisco y posteriormente se expandió a diversas entidades del país. Las autoridades mexicanas y estadounidenses identificaron al grupo como uno de los principales productores y distribuidores de metanfetamina y fentanilo.

Expansión y confrontación
Durante la última década, el CJNG mantuvo enfrentamientos con fuerzas federales y con organizaciones rivales. El grupo se caracterizó por su rápida expansión territorial y por su capacidad operativa en múltiples estados.
El gobierno de Estados Unidos ofreció una recompensa multimillonaria por información que condujera a la captura de Oseguera. La Administración para el Control de Drogas (DEA) lo incluyó en su lista de objetivos prioritarios.
Perfil internacional

El CJNG amplió sus redes hacia Centroamérica, Estados Unidos, Europa y Asia. Investigaciones oficiales vincularon a la organización con el tráfico de drogas sintéticas hacia el mercado estadounidense, particularmente fentanilo, sustancia asociada a una crisis de sobredosis en ese país.
Un liderazgo marcado por el sigilo
A diferencia de otros líderes del narcotráfico, Oseguera mantuvo bajo perfil público. No concedió entrevistas ni realizó apariciones mediáticas abiertas. Su estructura operó con una combinación de violencia estratégica y alianzas regionales.
Su muerte ocurre en un momento de alta tensión en varias regiones del país y abre interrogantes sobre la sucesión dentro del CJNG y el posible reacomodo del crimen organizado.


