A pocas horas del anuncio oficial, Canadá anuncia represalias y México mantiene la línea de la presidenta Sheinbaum: cautela, diplomacia y contención frente a las amenazas comerciales de Estados Unidos.
Mientras el expresidente Donald Trump se alista para revelar su nuevo paquete de aranceles globales este miércoles por la tarde, México y Canadá ya perfilan sus posturas frente a lo que podría escalar en una nueva guerra comercial.
Canadá: firmeza con tono electoral
El primer ministro canadiense, Mark Carney, calificó los aranceles del 25% a las importaciones automotrices como un “ataque directo” a su país. En respuesta, anunció la creación de un fondo de 2,000 millones de dólares canadienses para proteger empleos en la industria automotriz.
Doug Ford, premier de Ontario —provincia clave en ese sector—, fue más tajante: “Estamos listos para responder. El único arancel aceptable es el de cero.” También advirtió que los aranceles podrían terminar afectando empleos en Estados Unidos, por la integración de las cadenas de producción.
A nivel político, el tema ya sacude el tablero electoral canadiense. Los próximos comicios se perfilan como un referéndum sobre el rumbo comercial del país. Mientras tanto, crecen los llamados al boicot de productos estadounidenses entre sectores nacionalistas.
Carney también ha sostenido conversaciones con Claudia Sheinbaum para coordinar estrategias conjuntas frente a las medidas de Trump. Aunque Canadá contempla represalias comerciales, todavía no se han anunciado los detalles.
México: cautela estratégica y presión contenida
En contraste con la respuesta canadiense, el gobierno mexicano se ha mostrado mucho más prudente. La presidenta Claudia Sheinbaum ha optado por mantener el diálogo abierto con Washington, evitando medidas de represalia inmediatas y buscando ganar tiempo sin escalar el conflicto.
No es la primera vez. En noviembre pasado, cuando Trump amenazó con imponer aranceles generalizados a las importaciones mexicanas, Sheinbaum respondió con una carta diplomática en la que advirtió que “a un arancel, vendrá otro”, sin dejar de insistir en el diálogo.
En febrero de este año, ante los aranceles al acero y aluminio mexicano, Sheinbaum evitó tomar represalias inmediatas. Pidió cautela y optó por seguir negociando, priorizando la estabilidad económica y el comercio bilateral. A pesar de ello, Trump ha mantenido la presión.
Este miércoles, Sheinbaum reafirmó que México no responderá con una guerra de aranceles, pero anunció que mañana jueves presentará un programa integral de fortalecimiento económico para reducir la dependencia comercial con Estados Unidos y diversificar mercados.
El mensaje de Sheinbaum ha sido consistente: evitar el choque frontal con EE.UU. y, al mismo tiempo, reforzar la economía interna. Pero sectores industriales en México comienzan a impacientarse y exigen mayor firmeza ante la escalada comercial.
Expectativa y estrategia
Ambos gobiernos, aunque con enfoques distintos, se preparan para responder al paquete arancelario de Trump. Mientras Canadá endurece el tono y acelera medidas de protección económica, México sigue apostando por la diplomacia, aunque con la presión creciente de sectores industriales que exigen respuestas más firmes.
La atención está puesta ahora en el anuncio de esta tarde desde Washington. Lo que ocurra ahí podría marcar el tono de las relaciones comerciales en América del Norte para el resto del año.