El Día de los Muertos es una celebración mexicana ancestral que honra la memoria de los seres queridos fallecidos. Reconocida mundialmente, esta tradición combina elementos prehispánicos con influencias católicas y es un símbolo distintivo de la identidad cultural mexicana. Conocer su origen y la forma auténtica de celebrarla permite una comprensión profunda y un respeto genuino hacia esta festividad.
El origen del Día de los Muertos se remonta a más de tres mil años, en las antiguas culturas indígenas de México, principalmente en pueblos como los aztecas, mayas, purépechas y totonacas. Estas culturas consideraban la muerte como parte fundamental del ciclo vital, creyendo que las almas de los difuntos regresaban temporalmente al mundo de los vivos para convivir con sus familiares. Con la llegada de los españoles en el siglo XVI, estas tradiciones indígenas se fusionaron con el catolicismo, dando como resultado la celebración actual que coincide con las festividades cristianas del Día de Todos los Santos y el Día de los Fieles Difuntos.

La celebración auténtica del Día de los Muertos comienza con la construcción de un altar u ofrenda en el hogar, un elemento central de esta tradición. Este altar está decorado con objetos significativos como fotografías de los difuntos, veladoras para iluminar el camino de las almas, flores de cempasúchil que simbolizan la fragilidad de la vida y guían a los espíritus con su aroma, así como alimentos y bebidas favoritos del ser querido. También es común incluir elementos tradicionales como calaveras de azúcar, pan de muerto, frutas, y objetos personales que pertenecieron al fallecido.
La visita a los cementerios es otro aspecto fundamental en la celebración auténtica del Día de los Muertos. Familias enteras se reúnen para limpiar, decorar las tumbas con flores, veladoras y objetos personales, y pasar la noche en vela compartiendo recuerdos, alimentos, música y oraciones. Esta vigilia en los cementerios fortalece los lazos familiares y comunitarios y mantiene vivo el recuerdo de quienes han partido.
El Día de los Muertos también se acompaña de expresiones culturales diversas como la creación de calaveras literarias, poemas humorísticos que reflejan una perspectiva ligera y juguetona sobre la muerte, así como representaciones teatrales y danzas tradicionales que recuerdan las raíces indígenas de la festividad.

En años recientes, grandes ciudades en México y Estados Unidos han integrado desfiles públicos inspirados en esta tradición, como el famoso desfile de Día de Muertos en la Ciudad de México, que atrae a miles de personas cada año. Sin embargo, la celebración auténtica permanece arraigada en la intimidad familiar y comunitaria, enfocada en honrar con respeto y cariño a quienes ya no están.
Comprender el origen del Día de los Muertos y participar en su celebración auténtica permite mantener viva una tradición ancestral llena de significado, en donde la muerte no es vista con tristeza, sino con respeto, alegría y agradecimiento por el legado de quienes se han ido.