En una jugada inesperada, los Dodgers de Los Ángeles han saieron en defensa de su afición latina. El equipo bloqueó el acceso al estacionamiento del Dodger Stadium a agentes del ICE y anunció una donación de un millón de dólares para apoyar a familias afectadas por las redadas.
“El estadio es un santuario para nuestra gente. No vamos a permitir que se convierta en un punto de captura”, declaró Stan Kasten, CEO de la organización. La medida fue bien recibida por jugadores como Kiké Hernández, quien publicó en redes: “Nuestra comunidad está siendo desgarrada, y no podemos quedarnos callados.”
La ayuda será canalizada a través de tres organizaciones locales, con apoyos que van desde asesoría legal hasta gastos médicos y renta. La decisión llegó tras días de presión pública, protestas fuera del estadio y llamados de activistas a boicotear partidos.
Con este gesto, los Dodgers no solo refuerzan su vínculo con la comunidad mexicana y latina de Los Ángeles, sino que se posicionan como una de las primeras franquicias deportivas en tomar una postura pública contra las políticas de Trump.


